sábado, 22 de septiembre de 2018
El comediscos y los singles
Maravillosa fotografía, reflejo y recuerdo de toda una época, cuando los singles, efectivamente, se llevaban en una vieja maleta de cartón de posguerra que perteneció a tu abuela y tú te colgabas del hombro izquierdo el comediscos de color naranja que te trajeron tus padres de Canarias.
Muchos de esos singles, todo hay que decirlo, como las hojas que barre el viento, volaban, desaparecían después entre los pasos de baile de las fiestas de cumpleaños, fines de curso y los guateques diversos...
LARGA VIDA a los discos de vinilo.
domingo, 2 de septiembre de 2018
Portal de energía del 9 de septiembre 2018
Para aquellos que les va la numerología,
geometría sagrada, etc., incluso para los doctores en matemáticas, o en Pi, nº
áureo, series de Fibonacci…, que haberlos haylos; todos ellos supongo ya lo
habrán previsto, seguramente.
Pero para los que no, comentar que el
próximo día 9 de septiembre, es numéricamente 9/9/2018, es decir, se abre un
portal 9/9. Además, a nadie se le habrá escapado que la suma del año 2018 = 11
(2+0+1+8). Como todos sabemos el 11 es un nº sagrado –más favorable aún para
los que tengan el nº 1 ó el nº 11 como número de vida.
Por tanto, numerológicamente estamos ante un 9/9/11 (por cierto, ¿os recuerda algo?), un portal de energía muy raro. Es una fecha altamente resonante, que abre una ventana de oportunidad para potenciar, en este caso particular, las facultades espirituales, para obtener equilibrio emocional, obtener autoconocimiento y autoconfianza. El 9 es el número de la espiritualidad, es un número especial que conecta con otros planos no físicos. El 9 es también el número de la trascendencia, del conocimiento eterno y profundo, y es el número de la muerte del ego, del despertar y de la toma de conciencia.
Por tanto, numerológicamente estamos ante un 9/9/11 (por cierto, ¿os recuerda algo?), un portal de energía muy raro. Es una fecha altamente resonante, que abre una ventana de oportunidad para potenciar, en este caso particular, las facultades espirituales, para obtener equilibrio emocional, obtener autoconocimiento y autoconfianza. El 9 es el número de la espiritualidad, es un número especial que conecta con otros planos no físicos. El 9 es también el número de la trascendencia, del conocimiento eterno y profundo, y es el número de la muerte del ego, del despertar y de la toma de conciencia.
Este portal de energía estará abierto hasta el 27 de septiembre, otro
9/9. Es una combinación muy rara que se da cada cierto número de años. Yo, por
mi parte, desde la sinceridad y la verdad desnuda, entre otras cosillas
intentaré matar al ‘ego’.
Y todo esto como preparación para el gran portal de energía que se abrirá el próximo 11 de noviembre, es decir, un 11/11/11.
De este gran portal, ya si eso, lo comentamos otro día.
Salud.
Y todo esto como preparación para el gran portal de energía que se abrirá el próximo 11 de noviembre, es decir, un 11/11/11.
De este gran portal, ya si eso, lo comentamos otro día.
Salud.
domingo, 19 de agosto de 2018
Desiertos
VII
Entre los reflejos dorados
de la tarde vencida
el viento viene siempre del pasado
el sol es el recuerdo de otra luz
el desierto una bola de humo
el amor es un espejismo urgente
galopando sobre la grupa de un centauro.
No sabemos qué hacer
con el sol y con el viento
con el amor y sus desiertos.
No sabemos qué hacer
con todos los nombres clandestinos
galopando sobre la grupa de un centauro.
No sabemos qué hacer
con el sol y con el viento
con el amor y sus desiertos.
No sabemos qué hacer
con todos los nombres clandestinos
que escribimos en la arena.
miércoles, 6 de junio de 2018
CARTAS DEL MÁS ALLÁ: La Travesía del "Charlize"
CARTAS DEL MÁS ALLÁ (2011, © Lewis
Romero), comprende siete relatos
cortos protagonizados por un mismo personaje, el periodista musical por todo
nombre ‘L.’, que se puede interpretar como mi alter ego en esta serie de
relatos. L. vino al mundo con un poder especial: músico de blues, L. es como un brujo, un extraño
brujo capaz de convocar a La Muerte, a La Dama de Negro, de mil y una formas
diferentes, no sólo cantando blues, lo que hace habitualmente, sino convocando a los elementos para, a modo de quijote justiciero, ajustar
las cuentas en la tierra a todos aquellos que debido a sus actos de maldad han
perdido ya su lugar en el cielo.
Este ‘La travesía del “Charlize”, de temática náutica o marinera, es el primero
de los siete relatos de dicho cuaderno, o libro.
Está dedicado a todos esos “amigos”, o conocidos, o hermanos,
o familia, a todos los que nos traicionan, a aquellos que nos clavan a conciencia el puñal afilado
por la espalda y retuercen adentro para hacer trizas.
La Travesía del “Charlize”
Dedicado a esos… amigos
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| Dufour 520 GL |
Estimado amigo:
Sabes
que te tengo aprecio y ayer no quise menospreciar tus conocimientos
cartográficos ni dejarte en pelotas ante tanta gente. Por algo ganaste la
cátedra tan joven en aquella oposición tan competida en la que sólo hubo un
aspirante al título. Discúlpame si cometí tamaña torpeza. Lamento haber
refutado tus argumentos con semejante vehemencia pero… soy así.
Mas
ahora, amigo, olvídate del más espantoso de los ridículos que puede hacer un
catedrático en Cartografía - justo el que hiciste ayer frente a las más de
quinientas personas entre profesores, alumnos y periodistas que poblaban el
salón de grados de la Universidad de Sevilla. Ya te dije que anunciar un
descubrimiento de tal magnitud sin las necesarias prebendas investigatorias podría
causar importante revuelo en el mundo académico, y tarde o temprano en el
político y hasta en el religioso.
Pero tú, me decías el día anterior, ibas a entrar en la Historia. Claro, hombre, claro, si vas a pasar a la historia, de eso no te quepa la menor duda, amigo. Vuelvo a pedirte disculpas por la comprometida pregunta que te disparé a quemarropa. Yo sólo quería que nos ilustraras a todos con tu presciencia de buen cartógrafo e insigne investigador del método cortar y pegar. No quieras leer la reseña que le acabo de pasar a la sección de Ciencia del periódico.
Olvida por un momento todo el follón que se organizó,
decía, e imagina que tu antiguo y rubio amor de vacaciones, a la que en el pasado, cuando éramos más jóvenes,
hiciste tanto daño como para sufrir una eternidad, imagina que vuelve este
verano al marinero pueblo de Barbate donde
pasabas los veranos y una vez ella te amó y tú le pagaste con el más amargo de
los besos: el beso de Judas.
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| Puerto Deportivo de Barbate (Cádiz) |
Imagina: tú estás allí este fin de semana y te la encuentras
de repente. Cayendo la tarde la ves caminar sola. Ella está cabizbaja, con los
hombros caídos, ensimismada en el rumor de las olas. “¡Qué buena está, la
cabrona!”, mascullas para tus adentros como un repugnante sátiro, lo que
siempre has sido y todavía eres.
En el
malecón alguien extraño la mira de reojo mientras ella pasea distraída por el sombrío
paseo marítimo. Súbitamente, ella levanta su azul mirada… Él la ha visto pero
ella parece no alterarse un ápice y sigue paseando frente al mar que cruza el
Estrecho. Sin embargo, está inquieta y algo muy dentro le resuena una y otra
vez y le hace temblar el pulso. El sol se
oculta en el horizonte y el último rayo verde destella sobre los dorados rizos
de su pelo rubio, mientras el viento de Levante vacía su última racha del
día sobre el turbulento atardecer.
Bueno…, doctor, catedrático, ¿te vas situando ya?
Vale.
El caso es que ella, después de los efusivos saludos, se refugia en tus brazos
– inquieta un tanto por la extraña visión anterior, el hombre invisible - y acepta tu invitación a cenar unas gambas a
la plancha en uno de esos restaurantes lujosos del puerto que tú y yo
conocemos y que tanto gustan entre los que son como tú: unos snobs acomodados e
ignorantes.
Naturalmente, le das las gracias a la estampa de
San Martín de Porres que siempre veo en tu cartera las pocas veces que la sacas
del bolsillo para invitar a una birra a tus amigos. Qué le vamos a hacer,
deberías también pasar por el martirio de Porres, ibas a ver cómo sacabas entonces la
cartera. De todos es sabido que, como tú mismo dices, “hay que ser un buen
católico y un cabrón de los mejores para sobrevivir entre tanto gitano y negro
apestoso que nos invade”. Racista no es la palabra con la que definiría tu
filosofía, querido amigo. De ahí que también seas un poco cicatero con el
dinero, salvo las pocas monedas que con una falsa sonrisa depositas y posas con
una sonrisa cada domingo en el cepillo de la iglesia. Eres también un hipócrita
de los mejores que he visto.
Decía, que se me va el carrete y me pierdo, que das
las gracias al santo que te ampara de que te partan la cara a diario, por haberte
regalado, a ti, precisamente a ti, una noche como ésa, con tu enamorada al lado,
evocando amores pasados, así que ni corto ni perezoso la llevas al hotel. Eres
un tío afortunado, sí. Pero tú, amigo mío, tú quieres más.
Como comentaste anoche, el motivo de tu estancia en
Barbate es que tu colega de la Universidad, el que te apañó la cátedra -a ti y
a tantos otros ignorantes de departamento que habitan las universidades- ese
adalid del conocimiento inverso que conduce una motocicleta Honda para llegar al
Departamento que está a dos manzanas de su casa, tiene su nuevo velero amarrado
en un pantalán del Puerto Deportivo de Barbate. Y, qué casualidad, te lo ha
prestado durante precisamente este fin de semana. Su precioso “Charlize”, en
homenaje a la rubia actriz australiana, que digo yo que qué culpa tiene esta bella
señora de gustar a imbéciles redomados como vosotros. Y digo también, de paso,
que todo esto no lo sabrá la santa de tu mujer ¿no, amigo? Ay, que me parece
que eres un pirata de los buenos, sí, un piratilla pata de palo, pero como
pirata de verdad eres muy, muy malo.
No durarías mucho como tripulación del bueno de
Flint. Con el garfio te arrancaría los huevos de cuajo y luego rellenaría tu
sucia boca con ellos, o lo que se hace con cobardes chivatos como tú en el
ejército... ¿Tu padre no era coronel…? Pues eso es lo menos que hacen los piratas con
los traidores. Y luego, al palo mayor colgado boca abajo, después un par de lentas
pasadas por la quilla y a servir de pasto, de carnaza, a los tiburones y marrajos,
que ávidos de carne tierna devorarían tus redondas lorzas hasta los huesos.
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| Capitán Flint |
“El puerto deportivo de Barbate en esta época está
lleno de tías buenas”.
Esto fue lo que nos comentaste ayer entre la nube
de gin-tonics. Menos mal, por cierto,
que tienes buenos amigos que te llevan a casa cuando estás borracho aunque
les vomites en los asientos del coche nuevo. Sí, me lo ha dicho el bueno de
Ramírez esta mañana, sí. Vaya faena. Le has hecho polvo la tapicería del coche
nuevo. Yo me he descojonado directamente cuando me lo contaba con la voz tomada
y aguda carraspera. Se lo tiene merecido. Aunque él no tiene nada que ver
contigo. Es un poco conservador en algunos temas, sí, pero es ancho de corazón y
amigo de sus amigos, algo que desconocéis los tipos como tú, fascista de
mierda.
Y, por ende, criticas el sonido del estéreo de mi Citroën 2CV cada vez que te pongo ragtime y blues de los años veinte y treinta. No tienes ni pajolera idea de música. Para charlar mientras alternas te has leído algún libro, sí, pero confundes a John Lennon con Annie Lennox y a Ray Charles con José Feliciano.
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| Citroën 2CV Charleston |
Y además te ríes de mi trabajo. Gacetillero muerto
de hambre y gavilán nocturno me llamas. Vaya,
habló un tío trabajador… todavía recordamos los amigos cuando nos anunciaste,
cuando te pusiste tan serio para decirnos solemnemente que ibas a ausentarte
dos semanas de nuestras tertulias porque tenías que trabajar, mañana y tarde,
ocho horas completas en tu Departamento de la Universidad de Sevilla. Fue duro
¿verdad? Eso tuvo que ser muy duro para ti. No creo que tengas ni remota idea
del tiempo que dedica un periodista musical –o cualquier otro afortunado
trabajador que ame lo que hace– a su trabajo y a su pasión, amigo.
Al asunto que nos trae:
¡No puedes desaprovechar esta oportunidad que te ha regalado el destino! Rápidamente, después de cenar, la invitas a navegar al día siguiente por el azul océano, el Océano del Estrecho de Gibraltar, la oscura frontera de antaño que atravesaron con sus naves, velas henchidas al viento de Poniente, los intrépidos y misteriosos túrdulos.
Ella está encantada, aunque, juiciosa mujer
marinera, te pregunta si has llevado alguna vez en tu vida un barco de 52 pies.
Ahí la coges por banda, le torturas sus lindos oídos y le cortas a la inocente víctima
toda la cena anterior, narrándole tus “aventuras” por el estrecho. El “rey” del
estrecho te llaman. Eso cuentas a tus amigos más imberbes e inocentes. Chico,
para tener sólo el P.E.R. y no haber salido del Mare Nostrum te das muchos
humos, tantos que igual un día el viejo Bóreas divisa a lo lejos tus señales de humo. Reza todo lo que sepas,
entonces.
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| El rapto de Orinia (Giovanni Batista) |
Bien, por la mañana luce un día despejado y el meteo anuncia una
previsión de viento componente N fuerza 6, escala Beaufort. Pongamos el viento
constante de intensidad 25 nudos, para redondear ¿vale?, fresco, y no
complicarnos demasiado en cálculos que ahora no vienen al caso. El resultado
viene a ser el mismo.
Echas una mirada inquisitiva al cielo, buena pose
ante la chica, amigo, pero esa mirada debería ser abrazada por la experiencia
de muchas horas de navegación en solitario, exactamente las mismas de las que tú
careces. Echas otra mirada a tu enamorada, y te dices que no quieres dejar
escapar la ocasión, y quieres impresionarla. Quieres fornicártela otra vez, qué
cojones. Al fin y al cabo sólo han pasado siete cortos años.
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| Dogo y Los Mercenarios - 1988 - Siete Cortos Años [SG Promo] |
Da igual que seas el único en salir del puerto esa
mañana. Da igual que el radiotelegrafista y hasta el guarda del puerto te den
un aviso para navegantes. Le dices a la rubia que suelte cabos – eso no se
olvida nunca, piensa ella - y le
prometes un día de navegación que no olvidará jamás. Seguramente será así,
amigo. Dicharachero, le preguntas si conoce Marruecos y si ha contemplado
alguna vez el cabo Espartel desde el océano – justo lo que yo hice
contigo hace veinte años ¿recuerdas? Ella responde que no, y moviendo la cabeza
sin decir palabra, inmersa en sus pensamientos, te dedica una mirada azul zafiro
que te mata, sus ojos azules como el océano te desnudan.
A las
10:00 a.m. el viento es fuerza 3. Arrancas el motor, quitas las defensas,
golpeas tres veces la campana, y sales sin prisa por la bocana del puerto
escuchando Sherezade. Así lo haría yo
de ser tan inconsciente como tú, al menos, dado el temporal que se puede
avecinar y mirando alrededor para darme cuenta de que soy el único barco en
zarpar esa mañana. ¿Tan imbécil y tan osado eres, amigo? “A veces, sí”, me
dijiste no hace mucho cuando te recordé aquella vez que nos caímos en moto, en
tu moto. De paquete no monto más contigo ni aunque me vaya la vida en ello y precisamente
por eso.
Dejáis atrás la marina. Apagas el motor, aproas tranquilamente
el velero, cargas génova y mayor y pones rumbo GPS a aquel amarre de marineros
que yo te mostré, situado justo bajo el cabo Espartel, al suroeste del faro. Recordarás
el amable marroquí con pinta de beduino del desierto, turbante azul incluído,
que allí mismo nos apartó y alquiló los camellos o dromedarios. Bueno… allá vais
navegando felices con el viento, el aire en movimiento, y el hombre invisible a
vuestra espalda.
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| Faro de Cabo Espartel (Tánger) |
De repente te pareció ver algo a popa del barco, a
una media milla marina. Todo iba bien hasta ese momento, pero, canalla destino
el tuyo, amigo, no digas que no te avisé:
La electrónica del barco falla y todo, absolutamente todo, se ha ido al carajo: adiós GPS, adiós sonda, radar, sonar, etc.,... Ocurre, ocurre, ocurre a veces. Basta un pequeño cortocircuito. Y la radio sigue sin funcionar - como ya te sucedió el año pasado, cuando quisiste que navegásemos juntos como en los viejos tiempos. Hubiera sido bonito si no fuera porque tu intención era refregarme por los ojos tu yate nuevo, a mí, que con el Hobie Cat tengo de sobra para en solitario hacerlo volcar y luego adrizarlo todas las veces que me dé la gana. Por eso me compré el saco de agua de 30 kg y la boya para la punta del mástil mientras tú te descojonabas en mi cara preguntándome para qué servían en plena tienda, con la media sonrisa del vendedor incluída. Seguro que ni te fijaste como sonreímos ambos ante tu desparpajo marinero.
La electrónica del barco falla y todo, absolutamente todo, se ha ido al carajo: adiós GPS, adiós sonda, radar, sonar, etc.,... Ocurre, ocurre, ocurre a veces. Basta un pequeño cortocircuito. Y la radio sigue sin funcionar - como ya te sucedió el año pasado, cuando quisiste que navegásemos juntos como en los viejos tiempos. Hubiera sido bonito si no fuera porque tu intención era refregarme por los ojos tu yate nuevo, a mí, que con el Hobie Cat tengo de sobra para en solitario hacerlo volcar y luego adrizarlo todas las veces que me dé la gana. Por eso me compré el saco de agua de 30 kg y la boya para la punta del mástil mientras tú te descojonabas en mi cara preguntándome para qué servían en plena tienda, con la media sonrisa del vendedor incluída. Seguro que ni te fijaste como sonreímos ambos ante tu desparpajo marinero.
Y te lo
advertí: si dejas tu barco en barbecho todo el invierno hazle una revisión el
primer día que lo cojas en vacaciones, hombre, que luego pasan las llamadas desgracias.
La mar es mala mujer, sí, pero el hombre como tú es mal, mal, malísimo
marinero. Y no merece vivir si con su soberbia arrastra a otros al naufragio
seguro. Conocerás la historia sobre mi padre y su naufragio que se cuenta aún en
las pescaderías de la zona de Huelva y sus playas. Sí, su naufragio también fue
en el Estrecho.
Aquel día del año pasado que navegamos juntos, te
salvé por segunda vez la vida. Pero eso ya lo discutimos ayer después del
fiasco de la conferencia y casi me acabas pegando una hostia. Da gracias a Ramírez
y a Javi y a sus motos, que me contuvieron porque te habría hecho una cara
nueva allí mismo, imbécil.
Sin
electrónica a bordo, es precisamente cuando el viento comienza a arreciar. Y
arrecia fuerte, como decía la previsión del meteo. Deberías saberlo ya que casi
siempre ocurre así y no es la ley de Murphy, es la ley del mar. La que conocen
los buenos patrones y marineros... y donde manda patrón…
Y aquí, amigo mío, empiezan los problemas, pero los problemas de verdad, colega:
La angustia en la garganta, las preguntas vitales y las dudas y la ausencia de
respuestas; cuando las dudas surgen las respuestas se evaporan sin más, ¿no lo sabías?
Los temblores de piernas y el sudor frío; el corazón batiendo desesperado, las pulsaciones que te golpean las sienes a cada latido, y cada latido más rápido que el anterior, y ves el viento que arrecia aún más, la espuma salpicando las velas que se rasgan en jirones haciendo un ruido de telar destrozado, el mástil estremeciéndote con su rugido de animal herido; el escalofrío..., ese escalofrío de pies a cabeza que te paraliza, te sonroja la cara de soberbio hijo de puta; la boca seca, sin saliva que tragar y la sangre que no te llega a las yemas de los dedos; la frente que es toda tu redonda cabeza calva está pálida como la cara de los condenados por la Dama oscura, la muerte cabalgando sobre olas inmensas para tu barquito, para tu frágil cascarón de nuez.
Y te muerdes las uñas y después te muerdes los dedos; se relajan tus esfínteres, te meas en los pantalones de pinzas y tus azules zapatos náuticos se manchan de mierda líquida y sanguinolenta.
Los temblores de piernas y el sudor frío; el corazón batiendo desesperado, las pulsaciones que te golpean las sienes a cada latido, y cada latido más rápido que el anterior, y ves el viento que arrecia aún más, la espuma salpicando las velas que se rasgan en jirones haciendo un ruido de telar destrozado, el mástil estremeciéndote con su rugido de animal herido; el escalofrío..., ese escalofrío de pies a cabeza que te paraliza, te sonroja la cara de soberbio hijo de puta; la boca seca, sin saliva que tragar y la sangre que no te llega a las yemas de los dedos; la frente que es toda tu redonda cabeza calva está pálida como la cara de los condenados por la Dama oscura, la muerte cabalgando sobre olas inmensas para tu barquito, para tu frágil cascarón de nuez.
Y te muerdes las uñas y después te muerdes los dedos; se relajan tus esfínteres, te meas en los pantalones de pinzas y tus azules zapatos náuticos se manchan de mierda líquida y sanguinolenta.
La vidriosa mirada perdida en el oscuro horizonte; la
proa que se clava en cada pantocazo, que crees no va a salir nunca del
proceloso océano; los candeleros desprendidos como si fueran alfileres que sujetan los reventados costados del buque; las olas saltando sobre la cubierta de teka, el barco
que cruje, que se rompe en mil pedazos por la línea de crujía; la línea de vida que podría haber ayudado a salvarte quedó olvidada y mal arrumbada en tu trastero del puerto.
Y tus sollozos plañideros de doncella virgen en el océano que no sirven para nada en este momento en el que estás ahora, temblando de miedo ante los ojos del viejo alado encanecido.
Y tus sollozos plañideros de doncella virgen en el océano que no sirven para nada en este momento en el que estás ahora, temblando de miedo ante los ojos del viejo alado encanecido.
Cuestiones
a resolver en este crucial momento:
1º) ¿Cómo te despides de tu enamorada que ha puesto su preciosa vida en tus manos,
no lo olvides, esa fúnebre mañana?
2º) Una pregunta náutica: ¿a qué hora hubierais llegado a cabo Espartel
con ese viento teórico? Esto es sólo una pregunta teórica. No consideres las
corrientes. Da igual. Ni tampoco consideres el abatimiento del barco. Sólo el
tuyo, amigo.
NOTA: Como es un problemita muy fácil, me envías al periódico sólo el
resultado, por favor. Basta el resultado lógico, amigo. Con una nota, una nota necrológica,
me basta.
¿Lo tienes todo ya? ¿Sí?
No tardes un millón de años en responder ¿eh?
Suerte.
--------------------------------------------------------------------------------------
Epílogo (o postdata):
Podrías haberle regalado un ramo de rosas y pedir perdón por el daño que causaste en el pasado, y no os hubiera pasado nada, hombre. Además, así quedas como un caballero por una vez, insensato, que no se mete uno a la mar con esas dudas en el horizonte. Bastante tenemos con nuestro propio mar interior lleno, repleto, de dudas.
Un abrazo para ti y un beso que te envían tu viuda y los niños.
Estaré pendiente de ellos. Los inocentes no tienen culpa de nada.
Y no te preocupes hombre, que ya has pasado a la historia.
Buena suerte en tu travesía, amigo, compañero del alma, compañero.
Por cierto… por si allá abajo te lo preguntas…
Ella se salvó, y sigue tan guapa como siempre.
Se casó con un cantante y son la mar de felices.
Pasan los domingos navegando por el Estrecho
y dando de comer sushi a las ballenas.
Tu amigo L.
© Luis Romero, 2011
Relato inédito, (sobre unas notas y un relato inacabado de 2001-2002)
martes, 29 de mayo de 2018
TODO ESTO Y MUCHO MÁS
El oscuro sentido de destino perdido
las pasiones malamente empleadas
las pasiones malamente empleadas
las emociones agoreras y solitarias
el arrepentimiento desmedido
la melancolía a veces sardónica y masoquista
el movimiento constante y perturbado
el movimiento constante y perturbado
las inquietas doctrinas olvidadas
la naturaleza efímera de las cosas
el drama de la vida y la comedia a menudo desolada
el drama de la vida y la comedia a menudo desolada
el bosque hermético del pensamiento
la locura como nobleza de alma
en lucha ante toda circunstancia
la tendencia al desorden productivo y enérgico
las reacciones enfermizas demasiado delicadas
para poder alguna vez ser comprendidas.
Conocer
la pureza de la desesperanza
la austera soledad de un ermitaño
la nausea que brota del fondo de toda fuente de
placer
el origen y el proceso de los descubrimientos vanos
el secreto que anhelamos y del que somos
depositarios
el horrendo barranco que hay detrás de los árboles
la hierba que crece junto a las encrucijadas
la orilla al otro lado cubierta de color rojo sangre
el mal y la desdicha engendradas por la poesía
la sordera de Beethoven, la ceguera de Ray Charles
ese tipo de cosas
una aflicción que el mismo Dios no podría soportar
el pensamiento volátil del maniaco
la angustia forzosa del paranoico
la sed del naufrago perdido en el océano
el primer otoño y el segundo invierno
ambos tan yermos como un páramo marciano.
Siempre mejor luchar que esquivar
una guerra civil dentro de la mente.
jueves, 24 de mayo de 2018
BOB DYLAN’s 77 Birthday Long Distance Call
Llamada a larga distancia para Bob Dylan en su 77 cumpleaños
BOB DYLAN: Hey Johnny… hoy es mi
cumpleaños, 77 tacos ya, tío, ¿qué tal por ahí arriba…?
JOHNNY WINTER: Nada mal, Robert,
nada mal. Cada noche se lía una buena en el granero de tu compadre Levon… Ahora
iba de camino para allá con my friend Muddy Waters y su vieja banda de Chicago
al completo. Oye… ¿tú te apuntarías…? ¿Cuánto te queda ahí abajo, Bob? El otro
día lo comentábamos. Oye, te hacemos un sitio cuando tú quieras pero me dice
Muddy que la armónica la toca James Cotton, eso es innegociable, sorry, man.
BD: No me importa no tocar la
armónica, lo cierto es que ya apenas la toco… como ahora soy un crooner casi
octogenario…
JW: Pues como crooner tampoco, Bob.
Lo siento, de verdad, tenemos a Sinatra en nómina… el hombre le ha cogido gusto
a los blues –era cuestión de tiempo, ya sabes- y no hay quien lo baje de la
tarima en estas noches de jams… No veas el genio que tiene y sobre todo los
amigos influyentes que se ha ido echando por aquí al lado todos estos años. De
hecho, Frankie es el que dirige todo el cotarro musical en el vecindario. Él y
Levon, claro. Levon lleva el granero y Frank y sus socios todo lo demás.
BD: Bueno, con Frank no puedo
competir… ¿Y de pianista? He vuelto a las teclas, como cuando empezaba,
imitando a Little Richard allá en Hibbing. Tocar el piano me recuerda aquellos
años de adolescencia y me hace sentir más joven ahora porque la verdad es que
siempre fui un viejo; esto te lo digo en confianza, John.
JW: Bobby, vaya… de pianistas y
organistas Hammond vamos sobraos, amigo… por ejemplo, el viejo Fats Domino está
que se sale, ya se sabe, es un recién llegado y lo está petando en todos los
garitos de alrededor. El "Limbo" lo dejó anoche en llamas, el muy cabrón.
BD: Pfffff… entonces de bajista. Aún
puedo recordar mis tiempos grabando el disco “Highway 61 Revisited”…
precísamente pillé un bajo que había por allí en el estudio y me tiraron unas
fotos muy bonitas… recuerdo las risas de Mike, de Mike Bloomfield, nunca
entendí por qué se reía tanto.
JW: Jajajajaja… Robert, no me hables
de Mike que le tengo aquí al lado y te está escuchando mientras se descojona de
la risa…. “¿bajista, dice?” Jajaja… te lo paso que quiere saludarte.
MIKE BLOOMFIELD: Hey, Bobby…!!! Tío,
cuántos lustros… ¿qué haces ahí todavía, hermano…? ¿Vente ya, man, que esta
noche tenemos juerga de la grande, y lo del bajo déjalo para otra vida,
brother, hazme caso a mí, en otra vida, además esta semana les toca a Donald
‘Duck’ Dunn y a Willie Dixon y como comprenderás no es plan quitar a uno de
ellos para colarte a ti aquí, así sin permisos ni nada. Ya te llegará la hora,
tranquilo, brother. "Está oscureciendo, está oscureciendo, pero aún no lo
ha hecho del todo." No tengas prisa, Bob, ya verás la luz.
BD: Vaya putada, Michael. Otro año
más aquí, entonces. Y la muy puta de la Parca me tiene olvidado… ¿Qué habré
hecho yo de bueno en mi vida?
MB: Relájate. Un año con tu edad
pasa rápido, Bob, eso ya lo sabrás bien. No sé, aprovecha para escribir otro
tomo de tus memorias, o fúndete el Nobel en mujeres y en vino, o aprende otro
instrumento…, el arpa, mira sí, el arpa, sólo los tres acordes, los tuyos, no
te hará falta más. Y no te preocupes, esta noche nos acordaremos de ti,
pondremos el volumen al ‘11’, las válvulas al rojo vivo y tocaremos una canción
a tu salud, una que nos sabemos bien. Venga, hasta pronto y SALUD, Bob, Salud!
Me ha encantao volver a hablar contigo.
BD: Hasta la vista, bro, pero me
estoy deprimiendo de estar vivo todavía. Esto es como un segundo invierno…
JW: Naaahhh…, no, para nada, Bob, te
equivocas esta vez. Qué sabrás tú lo que es un segundo invierno… Aquí es justo
lo que dice Mike, y anímate hombre, te vamos a dedicar “un temita” que ambos
conocemos y que aquí nos sabemos bien. SALUD, Bob, Salud! Y abrazos, muchos
abrazos te envían todos, todos te queremos, Bob, te echamos de menos, poeta, premio Nobeeel...
BOB DYLAN: Sí, sí…,salud, salud… y
poeta, el Nobel y poeta. Vaya mierda. En fin, cabrones, me alegro de saber que
estáis bien y dadles recuerdos a George, a Lou Reed, a Leo y a Johnny Cash,
esto está cada vez más aburrido sin vosotros.
Y sí, tocad, tocad una canción para
mí,
hoy no tengo sueño y no voy a ir a ninguna parte.
Tocad una canción para mí y cuando oiga los cascabeles,
cuando mis oídos oigan los cascabeles de la mañana eterna,
os seguiré.
hoy no tengo sueño y no voy a ir a ninguna parte.
Tocad una canción para mí y cuando oiga los cascabeles,
cuando mis oídos oigan los cascabeles de la mañana eterna,
os seguiré.
Os seguiré, de eso podéis estar bien seguros.
miércoles, 4 de abril de 2018
Navegar
Si debo navegar en la noche
que sea en el oscuro mar
que sea en el oscuro mar
¿qué importa la tormenta?
pelear como los dioses, sin miedo al destino
como los locos, como pelean los niños.
Navegar, pero… ¿hacia dónde?
mi sombra aplastada contra el húmedo muro
sabe más de tristezas y rumbos que yo mismo
y se romperá al voltear la esquina
de una calle cada vez más desierta y oscura
y se rompe con ella
como el cristal de la botella
como el cristal de la botella
el pasajero de este barco
que olvidó hace tanto
hacia dónde hacer girar el compás.
viernes, 2 de marzo de 2018
NOVELA: Una chica con suerte - Noemí Sabugal (Ed. Del Viento, 2018)
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| Una chica con suerte Noemí Sabugal (Ed. Del Viento, 2018) |
Vaya por delante que no suelo leer demasiada ficción o novela actual. En ficción he leído sobre todo relato o relato corto, a ver si con un poco de suerte se me pegaba algo de los grandes (como el último de Paul Auster). Eso sí, mucha poesía moderna y antigua. Y ciencia-ficción y música, claro, eso es harina de otro costal.
Supongo que por eso quedé anclado en los clásicos y cada vez que me echo al sillón con alguna novela interesante reciente me lo tomo con ganas. Este es el caso de UNA CHICA SIN SUERTE, la novela de la periodista leonesa Noemí Sabugal, inspirada en la gira europea American Folk Blues Festival 1965 de la gran Willie Mae “BIG MAMA” THORNTON, libro que ha publicado Ediciones del Viento el pasado 19 de febrero y que creo se está vendiendo bien -al menos entre politóxicomanos y otros adictos al Blues de este país, que somos unos cuantos.
Pues me llegó el libro por fin, ayer al mediodía, y esta mañana temprano he terminado de devorar sus apenas 180 páginas, incluidas las fotografías finales. He devorado el libro, decía, como si no hubiera mañana. Recomendable leerlo con más calma pero me ha atrapado en la red como si de una ‘red spider’ se tratara. Engancha bastante, casi, casi tanto como la música que nos dejó grabada Willie Mae. Por ahí tengo, entre otros, los dos vinilos dobles de las giras AFBF en que ella participó: ficcionada en la novela la de 1965, y también la edición de 1972 en la que participaría con su propia banda, y gracias a Lippmann y Rau, los promotores alemanes dueños de L+R Records. Volveré a leerlo seguro en un par de semanas pues se disfruta muchísimo.
Abajo aparece la novela, buena fotografía de portada con Big Mama, su armónica, un paquete de rubio americano sobre la mesa y con Johnny Walker como compañía, tocando concentrada en su camerino de aquella gira. El tal Johnny Walker es un personaje importante en la trama pero no hago spoilers, solo diré que en este caso el asesino no tocaba la armónica.
“Las eternas palabras” de Johnny Cash a su espalda, del año pasado y del que publiqué aquí una reseña, en mayo si no recuerdo mal. Se puede leer al azar en cualquier momento y últimamente lo tengo ahí de pie sobre la mesa, de libro de cabecera, con un Johnny Cash serio y reflexivo, mirada pensativa y mano izquierda apoyada en el hoyuelo del mentón mientras se fuma un Ducados sin importarle la hora del día o de la noche.
He intentado adoptar muchas veces su postura, pero es imposible.
----------------------------------------------“How unlucky can a poor girl be”
Willie Mae “Big Mama” Thornton
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