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viernes, 2 de marzo de 2018

NOVELA: Una chica con suerte - Noemí Sabugal (Ed. Del Viento, 2018)



Una chica con suerte
Noemí Sabugal
(Ed. Del Viento, 2018)



Vaya por delante que no suelo leer demasiada ficción o novela actual. En ficción he leído sobre todo relato o relato corto, a ver si con un poco de suerte se me pegaba algo de los grandes (como el último de Paul Auster). Eso sí, mucha poesía moderna y antigua. Y ciencia-ficción y música, claro, eso es harina de otro costal.

Supongo que por eso quedé anclado en los clásicos y cada vez que me echo al sillón con alguna novela interesante reciente me lo tomo con ganas. Este es el caso de UNA CHICA SIN SUERTE, la novela de la periodista madrileña Noemí Sabugal, inspirada en la gira europea American Folk Blues Festival 1965 de la gran Willie Mae “BIG MAMA” THORNTON, libro que ha publicado Ediciones del Viento el pasado 19 de febrero y que creo se está vendiendo bien -al menos entre politóxicomanos y otros adictos al Blues de este país, que somos unos cuantos.


Pues me llegó el libro por fin, ayer al mediodía, y esta mañana temprano he terminado de devorar sus apenas 180 páginas, incluidas las fotografías finales. He devorado el libro, decía, como si no hubiera mañana. Recomendable leerlo con más calma pero me ha atrapado en la red como si de una ‘red spider’ se tratara. Engancha bastante, casi, casi tanto como la música que nos dejó grabada Willie Mae. Por ahí tengo, entre otros, los dos vinilos dobles de las giras AFBF en que ella participó: ficcionada en la novela la de 1965, y también la edición de 1972 en la que participaría con su propia banda, y gracias a Lippmann y Rau, los promotores alemanes dueños de L+R Records. Volveré a leerlo seguro en un par de semanas pues se disfruta muchísimo. 



Abajo aparece la novela, buena fotografía de portada con Big Mama, su armónica, un paquete de rubio americano sobre la mesa y con Johnny Walker como compañía, tocando concentrada en su camerino de aquella gira. El tal Johnny Walker es un personaje importante en la trama pero no hago spoilers, solo diré que en este caso el asesino no tocaba la armónica.




“Las eternas palabras” de Johnny Cash a su espalda, del año pasado y del que publiqué aquí una reseña, en mayo si no recuerdo mal. Se puede leer al azar en cualquier momento y últimamente lo tengo ahí de pie sobre la mesa, de libro de cabecera, con un Johnny Cash serio y reflexivo, mirada pensativa y mano izquierda apoyada en el hoyuelo del mentón mientras se fuma un Ducados sin importarle la hora del día o de la noche.

He intentado adoptar muchas veces su postura, pero es imposible.
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“How unlucky can a poor girl be”
Willie Mae “Big Mama” Thornton






28F Día de Andalucía 2.0.



“Con C de Corazón
28 de febrero a las 10:23 ·


Para conocer Andalucía hay que venir o marcharse.
Echar de menos sus playas infinitas, de arena blanca y paradisiacas, de acantilados y montañas. Su sol moreno cualquier día, y su lluvia que es maravilla, en Sevilla y donde sea.
Conocer el valor de una tapa, y de ese famoso: "no te preocupes, una cervecita y se te olvida". Sus plazas llenas de flores, sus callejuelas donde el tiempo parece pararse entre su judería. Tierras de olivos y olivos, de levante y poniente que no perdona. Olor a sal y a azahar en abril. Sus flores en la cabeza, su cuerpo de lunares, sus coplas, su acento, su gente que sonríe porque sí y nunca necesita motivo. Que saben andar con prisa y vivir despacio.

Andalucía es la vida, el motor que mueve el mundo.
Es historia pura, reconquista cristiana. Tierra mora. Ojos grandes y piel morena. Donde sabemos el secreto de comer probándolo todo y donde el verano se vive entre gazpacho y pescaito frito.
Andalucía es mi hogar y el de todo aquel que viene sintiéndose como en casa. Sus pueblos blancos, su sierra, su río Betis, su pasión desmedida. En Andalucía se siente dejándonos la vida en ello. Tierra trabajadora, obrera, de campo, playa, nieve y desierto. El que diga que Andalucía no lo tiene todo, miente, o no sabe lo que dice.
Porque Andalucía hay que vivirla, quedarse en ella, quererla, como si de un hermano pequeño se tratase.

Si no fuera andaluza, no sólo soñaría con serlo, si no que nada tendría sentido.
Porque en Andalucía se vive como en ningún rincón del mundo.
Que quien venga, sueñe con volver.
Y quien vuelva, sueñe con regresar.

Feliz día de Andalucía compatriotas, aún no sabemos la suerte que tenemos.”


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A la autora del texto que comparto arriba, y que he visto en muchos muros desde el pasado 28F, no se ha acordado, no se le ha ocurrido pensar en una Andalucía que lleva siendo gobernada durante casi 4 décadas por la misma ralea de andaluces que precisamente describen Andalucía como ella lo hace: “Andalucía, el motor que mueve el mundo.” Así, en ese viejo motor, los andaluces seríamos el carbón que consume la caldera y como tal pronto tendremos una Andalucía cubierta de cenizas. 

Gobernantes, corruptos muchos de ellos, votados y jaleados por esa misma casta de andaluces rancios que describe el texto, que alaban los bienes de su tierra pero que con sus acciones impiden avanzar al resto, especialmente impiden progresar a los más jóvenes, los que empiezan a intentar ganarse la vida y que necesitan más ayuda si cabe que los veteranos en esa pelea diaria y sin cuartel. 

Un texto que solo sabe hablar de tópicos ya manidos. Tópicos manidos y maniqueos que no deberían engañar a nadie. Por textos así no es de extrañar la falsa idea que se tiene más allá de Despeñaperros del andaluz, ese especimen típico y tópico del más acá, que vive y sabe vivir como nadie a costa de sus paisanos y que ha convertido lo que llama “el mejor lugar del mundo”, en el mayor estercolero del cosmos. Y además es chistoso, con un acento y ademanes que hacen reír a cualquiera. Sí, hombre, la alegría del sur.


Algunos tenemos ya una edad y podemos mirar atrás y analizar con perspectiva. Creo que cuando teníamos 20 años y mirábamos al futuro, todos estaremos de acuerdo en que no era ésta la Andalucía –la del paro juvenil, la de la corrupción campando a sus anchas por las arterias de cada pueblo, la región con el mayor fracaso escolar de Europa… es decir, la real, no la del texto este. No sé quién es la escritora pero parece salido de un anuncio de venta de apartamentos a pie de playa, de esos que vulneran la Ley de Costas y todos tan contentos. No era ésta la Andalucía por la que nuestros padres y abuelos trabajaron, ni la que nosotros queríamos entonces para nuestro futuro y para los hijos que nos diera o no el camino de la vida. No podíamos imaginar que el futuro nos iba a adelantar por la derecha.

Y qué decir de los abuelos de nuestros hijos, sí, nuestros padres, que, después de currar (y cotizar y contribuir) a lo largo de toda una vida de sacrificio, ahora se frotan los ojos con incredulidad, a veces con lágrimas cayendo de ellos, al ver peligrar y a corto plazo, no ya sus pensiones ganadas con el sudor, sino las condiciones de vida de sus hijos -nosotros- y de sus nietos, nuestros hijos, por las que ellos tanto lucharon y se dejaron la piel en ello. Se dejaron la piel en los mejores años de sus vidas para que nosotros tuviéramos en el futuro una Andalucía mejor, más moderna, más culta, más solidaria y sobre todo más igualitaria y más justa. 

¿Es la que tenemos ahora la Andalucía que queremos los andaluces? 

Parece ser que sí; los políticos, los alcaldes, los que los votan cada cuatro años, los empresarios, los trabajadores, los autónomos, los artistas, los obreros del campo, los pescadores… hasta los delincuentes, todo el mundo en este Día de Andalucía está orgulloso de esta tierra, de su historia milenaria, de su arte sin comparación, orgulloso de sus playas, sus montañas nevadas y desiertos, de sus catedrales, de sus muchos ríos y de sus dos mares, sitios todos ideales para el turista y para el autóctono orgulloso de lugares que ya no les pertenecen porque se los han arrebatado por la espalda, se han dejado arrebatar su tierra mientras al mismo tiempo sus gobernantes les robaban bajo cuerda los derechos por los que lucharon sus padres. "No te preocupes, hombre, una cervecita y se te olvida", dice.

De sentir orgullo, yo lo haría por ellos, por nuestros padres y abuelos, por los que ahora ya no están o están muy mayores para luchar de nuevo, y algunos aún lo siguen haciendo sin claudicar ni dejarse atemorizar ante nada. No sabemos defender el legado de nuestros mayores con uñas y dientes, y eso que nos va la vida y algo más en ello. No tenemos fe en que por encima del control y la imposición del poder podemos hacerlo. Los que hoy luchan, incluso desde la letra de una simple canción, acaban condenados a años de prisión, y el resto, con delito o sin delito pero perdida igualmente la libertad y la dignidad, acabaremos en otra cárcel, tal vez sin rejas ni barrotes, tal vez algunos no se den cuenta, pero estaremos o estamos igual de jodidos que el convicto, a quien le queda la satisfacción interna de no haber claudicado ante una justicia que como muchas otras grandes palabras ha perdido su verdadero significado. 

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Metafóricamente, se puede construir sin destruir, y desde luego también se puede, y se debe, aprovechar lo bueno de lo viejo para levantar lo nuevo. Pero para construir sobre un solar donde se eleva aún erguido y orgulloso un edificio en ruinas, la única salida si no queremos que se desplome encima de nuestras cabezas, es volar por los aires el edificio desde los cimientos, luego pasar a rastrillo los escombros y construir en el mismo lugar uno nuevo con más fe.

Que no cuenten conmigo para más manifestaciones, slogans y pancartas. 
Desde el 4 de diciembre del 77 he ido a muchas, a demasiadas, he corrido, me han pegado, he acabado en el hospital y en el calabozo, y como yo muchos otros, y ahora veo que toda esa lucha no ha servido para nada o para muy poco; el control de masas ha evolucionado y está a la orden del día, basta fijarse en la ola de puritanismo, censura y posverdad que estamos “disfrutando”. Estamos en el siglo XXI no igual, sino peor, bastante peor que en el siglo XX. La “libertad” que disfrutamos es una ilusión. Como dice una canción de este siglo, la realidad no es como nos la han contado.

Que no cuenten conmigo para más protestas ni disidencias controladas. 
Ahora bien, si como dice otra canción, ésta del siglo pasado, si “cuando no tienes nada, no tienes nada que perder”, yo daría mi apoyo y alguna que otra idea, a quienes les alegrase ver cómo vuela por los aires el Parlamento Andaluz el próximo 28 de febrero.

Metafóricamente hablando.





jueves, 1 de marzo de 2018

El Homo Nauta



Homo Nauta
(Jose Luis Muñoz)



Ayer, leyendo el blog de una amiga, me encontré con una palabra que como muchas otras no aparece en el diccionario RAE, tampoco en el de María Moliner. La palabra en cuestión es “homonauta”, que del griego significaría “viajero (o navegante) dentro de sí mismo” y que actualmente, y dentro de un ámbito con connotaciones metafísicas (p.e. algunas teorías/filosofías Nueva Era -no conspiranoicas- como la conocida “Yo Soy”), se asociaría con la persona que explora su ser interno por medio de una búsqueda personal -o que navega en un mar interior, metafóricamente- y se adentra en las profundidades del ser en la búsqueda del autoconocimiento.

El objetivo de obtener o acceder a este autoconocimiento puede estar motivado por variados factores, y cada uno entiende y conoce los suyos, pero las ventajas de conocerse a sí mismo son sabidas y no entro siquiera en listarlas, aunque hay una que debería estar en un primer lugar de la lista: conocernos para intentar ofrecer lo mejor de nosotros mismos a los demás. 

En este sentido, el de conocerse a sí mismo, ya desde las obras de los filósofos griegos, creo que somos muchos, cada vez más afortunadamente, los homonautas, y las personas que dan, o les gustaría dar, lo mejor de sí mismos a los demás. En el campo del voluntariado, sin ir más lejos, encontramos muchos ejemplos, y también ejemplos cercanos en los que inspirarnos -si quieres, sin ni siquiera salirnos de nuestros contactos sociales.)

La expresión, que ya la conocía, esta vez me ha llamado la atención por otra cosa que me ha hecho recordar algo de mi vida pasada, cuando era o aspiraba a ser un buen patrón de barco: hace años, hace ya unos cuantos, yo solía emplear esa misma expresión, “homonauta”, al igual que cosmonauta se aplica al cosmos (reconocida por el RAE desde hace lustros) pero aplicada de otra manera. Yo la aplicaba al mar y a la náutica; la idea me la sugirió la lectura del libro “El último desafío”, escrito por José Luis de Ugarte, el navegante de Guetxo que completó la vuelta el mundo en solitario en 1993, hace casi 25 años. Ojo que no es ninguna tontería ni una proeza náutica más; muy pocos españoles han logrado llevarla a cabo. Por ejemplo, Dídac Costa, fue el primer catalán en completar la vuelta al mundo a vela en solitario. Ambos lo consiguieron en la regata Vendée Globe, hoy en día la aventura marítima organizada más arriesgada. Se trata de una vuelta al mundo en solitario, sin escalas y sin ayudas externas: 27.000 millas de aventura pura que José Luis de Ugarte alcanzó siendo el regatista de más edad, contaba 64 años. Didac Costa lo ha logrado en recientes fechas, precísamente en la pasada edición de la Vendée Globe 2017. Escribo lo de “primer catalán” porque así tituló el diario El Periódico la noticia, a la que describió como “proeza en el mar superando todos los desafíos.” Imagínense cómo sería esa proeza hace 25 años sin la tecnología de ahora y con la edad de un pensionista. Basta leer al azar algunos pasajes del libro para convencerse de que José Luis De Ugarte era un marino excepcional.


Volviendo a la idea homonáutica -hablando de vela me pierdo por mil ramas-, para mí, como la elaboré entonces, era algo así: el Homo nauta es una especie de humano que habita en las playas, en las costas, en los puertos, entre los barcos. Es el humano que ama el mar más que a su propio barco, que ama el mar más que a cualquier cosa terrestre. Estos hombres y mujeres simplemente adoran estar allí, en El Azul, como en la película francesa protagonizada por Jean Reno. Suelen utilizar, o han explorado, todas las formas posibles de navegar y de contacto con el mar: vela, motor, piragua, pesca, buceo, surf…, lo que sea. Algunos homo nautas lo llevarían en la sangre (en mi caso es así, nací en Huelva y mi padre fue marino) pero para ellos lo único que importa es vivir con la piel llena de sal. Estos habitantes de los puertos, de las playas, de los clubes de vela o de pesca, hablan poco y hacen mucho; navegan, bucean o pescan de verdad. Son los que llamo Homo nauta veritas



Pues ocurre exactamente lo mismo con la Vida. 
Creo que se entiende el paralelismo y la metáfora: explorar / navegar / viajar / buscar en nuestro interior nuestra esencia y buscar en la vida la Esencia. El mar es la vida, el barco nuestro cuerpo y el patrón nuestro ser interno, nuestro yo esencial.

Yo sigo en ello, intentando ser un Homo nauta veritas, intentando buscar a “Dios“, como antes en el mar, ahora, que con el paso de los años soy más joven, busco en toda la naturaleza. El mar también puede ser montaña.


Balcones de Madrid, en la Ribeira Sacra  (Galicia)



¿Y tú?
¿Qué haces?
¿Mar o montaña?



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Está escrito:

Cuando la cabeza te dé vueltas
y el cerebro quede insensible,
y el fuego de tu máquina de tren necesite
 un nuevo chispazo para encenderse
y aunque la madera sea fácil de encontrar
tú no tienes nada que ganar al ir por ella.
Y tu sendero empieza a dar vueltas
y tu calle se hace demasiado larga
y empiezas a caminar hacia atrás
aunque te das cuenta que te estás equivocando,
y la soledad se eleva mientras el día cae
y mañana por la mañana parece estar demasiado lejos.”

Sentado al sol,
esperando ver salir los cuernos al caracol,
abres tu ventana con vistas a un muro,
cuentas hasta tres,
el mundo explota en mil pedazos
quieres emprender la huida
y como un ritual
excavas un túnel cada madrugada
por el que se escapa no solo el dolor
sino también poco a poco la esperanza,
y eso lentamente te va matando.

Es más de lo mismo.
Entonces sigues a voces desesperadas,
y encuentras lamentos que se hacen canción,
y pides a gritos tu dosis de relatividad,
y te sientas de espaldas a la realidad
a esperar a que un ángel o un demonio decida volver,
y no sabes qué hacer cuando pides,
y no sabes qué hacer cuando das
¿qué estás pidiendo en este momento?
¿qué estás dando en este momento?
¿a quién estás engañando?
¿a quién estás ayudando?
¿Qué es lo que quieres?
¿Qué es lo que quieres?

¿Qué Es Lo Que Quieres?

El Ángel (2012)
extracto del cap.III



viernes, 9 de febrero de 2018

Diez años hoy, PADRE, partiste a navegar otros mares...

Con mi padre y el perro Tito


PADRE

9 de febrero de 2008, Sevilla



Padre, pensando en ti escribí estas letras,
pensando en la espuma blanca de las olas
que a partir de ahora mecerán tu cuerpo
y en el recio viento del Norte
que abrazará a tu alma entre sus rachas.

Navegando en el cielo
de los capitanes que vinieron de la Atlántida
hallarás flotando en la orilla de alguna playa del Estrecho
los restos de un naufragio que sueña con ser barco,
y con tus manos callosas darás nueva forma a su madera
y tejerás las redes que arrastrarás por la popa en tu viaje.
En el ancho Océano, correrás de nuevo los temporales,
pero la tormenta ya no gritará tu nombre al final de cada trueno.
Nunca tuviste miedo.

En solitario navegarás en tu buque
al que bautizarás con nombre de mujer
y pondrás proa a un rumbo que sólo tú conoces,
lentamente bordeando costas y doblando cabos,
arribarás a puertos más allá del trópico
y esperarás a los bancos de pescado
donde sólo tú sabes que van a aparecer.

Luego fondearás en una bahía clara
y a cubierto de las rompientes
rodeada de rocas esculpidas por tempestades,
quizás al amparo de alguna ría,
quizás cerca de los celtas que yacen en el Monte Pindo
o quizás donde el río Tambre vierte sus aguas
al mar que viste por vez primera.

Y en la costa, al pie de la vereda,
elevarás tu nueva casa tras los espesos pinares,
y al abrigo de los montes plantarás tu huerto
sobre el húmedo lecho de una leira,
donde bien pronto, de la tierra removida,
nacerán de nuevo tus frutales y hortalizas.
Con el perro Tito cazarás perdices y zorzales
y para los animales construirás 
un establo de piedra junto al regato.
Con el sol de la mañana 
injertarás los manzanos con manzanas de colores
y en los primeros días de febrero
podarás las ramas del peladillo con tu vieja tijera.

Cuando llegue nuestra hora
y caigamos al fin en la turbia y negra corriente,
sobre el faro que alumbrará tus noches
nosotros pondremos rumbo, desde las costas del  Sur,
a la playa de dunas blancas donde te encuentres
allí donde las gaviotas hacen sus nidos
y donde la suave brisa estremecerá nuestras almas
cuando quiera el Tiempo vernos de nuevo reunidos.

Dicen que todos los marinos se enamoran de una estrella
y todas las estrellas tienen un nombre.
Tú serás mañana nuestra estrella 
y nos guiarás hacia nuestro norte
y nos iluminarás con tu brillo
como en este instante, nuestro instante,
recién separados como ahora estamos
de nuestro común destino.

Entonces tú gritarás nuestros nombres
y nosotros el tuyo hacia el universo infinito.
Como un roble altivo otra vez nos cobijará tu sombra
bajo la que amorosamente nos criaste
y nos envolviste en bonitos vestidos.

Padre, el día en que te fuiste
en realidad te quedaste para siempre
y no puedo decir que te hayas ido
porque mucho ha quedado tuyo en mis entrañas 
que no morirá jamás.

A orillas del Sar, en el cielo, en la tierra,
a lo largo y ancho de la mar,
en todo lo insondable,
yo te hallaré y tú me hallarás.

Mas como dicen esos versos
que leíamos en una cama de hospital:
“Nada hay eterno para el hombre,
huésped un día en este mundo terrenal
en donde nace, vive y al fin muere,
cual todo nace, vive y muere acá.”

Nuestra última noche,
al verte yo alejarte, al verte yo alejarte ya,
Te di las gracias y me invadió el sollozo
cuando en la penumbra te susurré al oído:
“Padre, te guardaré en mi memoria 
hasta el día en que me vaya yo.”



a Luis Manuel Romero Sanchez
2 de Noviembre de 1929 - 9 de Febrero de 2008

Este poema fue leído por el autor el  día 14 de febrero de 2008,
en presencia de un cielo abierto en una playa desierta
antes de arrojar sus cenizas
sobre el mar que rompe en las costas de Huelva.

Publicado en la 2ª edición (2012) del  poemario:
 "El Remolino" (Lewis Romero, 2006)