domingo, 27 de julio de 2014

UNO DE LOS NUESTROS: LUCKY TOVAR




No he podido, yo y muchísimos amigos entrañables –y por supuesto su familia, un gran abrazo a todos desde aquí- a quienes nos dejó huérfanos de su querida presencia, y sin ponerme más sentimental de lo que ya suelo estar en estas solitarias tardes de verano, no he podido, decía, evitar recordar que hace dos años un domingo como hoy se fue –temporalmente- uno de los nuestros, uno de los más grandes: el bluesman sevillano LUCKY TOVAR, Marqués de Casagrande (Tomares).

Así que hoy, después de comer, al principio he pensado en dedicarte otra vez tu tema de blues en castellano “En El Mismo Tren”, pero mira tú por dónde que he desempolvado la guitarra, la Martina, la he afinado lo mejor que me da ya el oído, y te he cantado, es un decir, esta canción de Neil Young (una irreconocible, supongo, cover de “Harvest Moon”) que hace lustros, otra también solitaria tarde de verano donde el bourbon fluía por nuestras venas como en los días de vino y rosas, entre risas de Woody Allen y de los Monty Python, alguien trajo una 12 cuerdas y toqué para ti un par de canciones del viejo Neil en la barra de tu Casagrande Blues Bar, y que tú me acompañaste muy bien a tu piano. Porque Lucky, no entendía de partituras, medidas y ritmos complejos, pero sabía tocar y cantar y sentir los baches de la vida en una banda de blues o de rock and roll. Y, para mí, eso es el blues en esencia.

 
Lucena, Blues en El Castillo, 2011

Y aunque yo cada vez toque y cante peor, compañero, mucho tiempo sin hacerlo y la falta de costumbre –guitarra desafinada... un poco largo el video, subid el volumen a tope, mi webcam no da para más.

De mí para ti, amigo Lucky.
Feliz Harvest Moon, cuando nos toque.
Hasta la vista, hermano. 
Te echamos tod@s mucho de menos, ya lo sabes.




 


viernes, 6 de diciembre de 2013

MANDELA


“La educación es el arma más poderosa 
que puedes usar para cambiar el mundo.” Nelson Mandela.

Mandela… decir su nombre es como decir Libertad. Recuerdo cuando en el 80 Peter Gabriel cantaba “Biko”. Esa canción significó para muchos el despertar hacia lo que estaba sucediendo y al horror del apartheid. Recuerdo el tema “Sun City”, del guitarrista de Springsteen, Steve Van Zandt, el "Free Nelson Mandela" de The Specials, y claro, recuerdo el concierto homenaje de 1988 en Wembley que se pudo ver en TV para todo el mundo… pero todo esto lo cuenta mucho mejor Diego A. Manrique en su artículo de hoy.

Lo que no puedo evitar es recordar que mucho antes, cuando yo era un crío, fue mi padre el primero que me habló de Nelson Mandela. Mi padre, que en los años 70 había vivido en directo las revoluciones comunistas de Mozambique primero y Angola después, que pasó casi media vida navegando por las costas de Namibia y Sudáfrica, y que tuvo a muchos negros y afrikáans bajo su mando en las tripulaciones de sus barcos… Me contaba, con su acento gallego, que todos los hombres son iguales y que valen lo mismo, que en alta mar no hay apartheid que valga y me hablaba de la admiración que le producía la figura de Mandela. Me contaba que durante los años ochenta, desde Dúrban a Ciudad del Cabo, en las cocinas de los barcos, en los bares y tabernas de los muelles el tema de conversación, sea cual fuere, terminaba siempre en la figura de Nelson Mandela, que seguía encarcelado por aquel entonces. Libertad era la palabra más pronunciada.

Crecí admirando yo también al hombre que mi padre admiraba y me resultaba extraño que un hombre tan duro como él, un marino de la vieja escuela, saltara de su asiento y se emocionara –sin duda, no me lo contó todo- cuando, ya jubilado, veía aparecer en los telediarios el rostro de este hombre tranquilo, de este hombre marcado con fuego.

     Inolvidable, Mandela.


Las veinte mejores frases de Nelson Mandela



martes, 5 de noviembre de 2013

091: El Fantasma de la Soledad


091 - 1993 - Tormentas Imaginarias [LP]


El Fantasma de la Soledad


Intro Riff 12 strings guitar
 TAB:
cejilla en T2, y se toca en A:

(A – Asus2 – A – A7 – A  - Asus2 – A – Em – Bm – D)   x2

A                       Em                      Bm                  D  
Hay hogueras en el patio que una vez fue azul,
A                       Em                      Bm                  D  
alguien que vivió mil años me habla a contraluz:
   Em                  G                      D    Dsus2  D  Dsus4
“Nunca guardes nubes en el armario,

         Em              G                D
no encontrarás el sol en el baúl.”

Música de campanario y lamentos de reloj,
el tiempo pasa muy despacio, para algunos ya pasó,
para ese que escribía en su diario
las frases que la calle le enseñó.


   A                                               Em
Como el barco que flota en tu cabeza
      G                                              D
y que se hunde siempre al despertar,

   A                               Em
así de frágil es esa frontera
             G                                  D
que separa el sueño de la realidad.

Em                  G                         D
Alguien ha llamado a nuestra puerta,

Em               G              D
el fantasma de la soledad.


12 string riff x2

Veo hombres sin pasado que con su ronca voz
me recitan sus fracasos siempre al irse el sol,
como ése que intentó llenar un vaso
con las lágrimas que un día derramó.

Como el barco que flota en tu cabeza
y que se hunde siempre al despertar,
así de frágil es esa frontera
que separa el sueño de la realidad. 
Alguien ha llamado a nuestra puerta,
el fantasma de la soledad.


12 string riff x1 - end.




martes, 29 de octubre de 2013

Para LOU REED

SÍ, va a ser la semana de LOU REED. Músicos, periodistas y admiradores de todo el mundo están realizando homenajes a su figura tras su muerte, recordando que ha sido una de las más influyentes de la historia. He leído muchas crónicas, muchas despedidas, muchas historias desde la noche del domingo pasado, algunas emocionantes y otras no tanto.

Me sería muy difícil entrar en detalles, tratar de explicar su influencia en mi vida. Sobran las explicaciones, cada uno rinde tributo a sus héroes a su manera. Esta es la mía, este es mi modesto homenaje a Lewis Allen. 




 a Lou Reed


 Y el día te sorprende escribiendo unos versos
con ese tono de voz inconfundible, diciendo:
“¿Vienes a por mí?
Mira mi piel de cuero negro
mira mis gafas de sol, mi camiseta sin mangas
no la encontrarás en las escaleras de las mansiones de Long Island
no la encontrarás en la Quinta Avenida
en las altas torres acristaladas
y no se encuentra en ningún club de yuppies de Wall Street
ni sobre la cubierta de ningún yate
ni sobre la hierba de los campos de golf.
No está en los templos
no está en las catedrales
no está en ningún palacio de América.
No, ni hoy, ni ayer, ni ningún otro día la encontrarás en esos lugares.

La hallarás tal vez envuelta en papel de aluminio sobre la acera del Apollo
y en la trastienda de aquellos bares que Candy solía frecuentar
y en la cuneta de la carretera donde hacía autostop con mi guitarra
y sobre el húmedo adoquinado de las calles de Berlín al amanecer.
Y también la hallarás sobre el frío suelo de una celda acolchada.

Pasó ya mi tiempo cuando vienes hoy a por mí
mientras la máscara azul se evapora al otro lado del espejo.
Dices que ahora puedo elegir el color de la luz que se me antoje
que puedo sentirme triste
que puedo sentirme feliz
que puedo hacer que Sally dance una vez más,
que puedo hacer sonar las campanas hasta que su tañido ensordezca al mundo
que puedo colgarme con lo que se me antoje
que todos mis días serán perfectos.

Pero tal vez no haya nadie aquí que sepa de qué voy yo,
nadie que sepa cómo me siento.
Y dime... fuera de aquí ¿hay algún otro lugar?
¿Hay algún otro lugar donde pueda tocar, y rodar, y temblar?
¿Hay algún lugar donde mis ojos puedan mirar la lluvia caer?
¿Algún lugar donde escribir una canción, o un poema?
¿Algún lugar donde abrazar el amor como dogma de fe?

Si no hay ningún otro lugar
si no hay noche ni mañana
ni principio ni final
si los ángeles no tienen alas
y sin alas no pueden volar,
me encontraréis sentado en el muelle
sin volver la espalda y dejando mis pies colgar
estaré allí
todas las tardes
en la gran ciudad portuaria
dando de comer un poco de sushi
a la última gran ballena americana.”